Es lo que tienen los niños, y a más mayores, más.
Un amiguito de mi ratoncito, se comía un osito de los que venden industrial y con todo su gluten, y claro empezó el tema:

¿Mamá yo puedo comer de eso?
No cariño, «eso » tiene gluten.

Y su cara fue todo un poema, a juego con el nudo que cada vez se cerraba más en mi garganta.
Así que cuando he tenido ocasión he hecho ositos lúlú, como mi ratoncito les llamó.

Los he hecho con la misma receta que utilizo para hacer el bizcocho de yogur, y poniendo chocolate en sus patitas, y pintando su carita.

Y este es el resultado:

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