Esta receta es «Sin Gluten», pero desde luego no es, ni mucho menos, de «régimen». Es nutritiva y económica. Con muy poco dinero se puede llenar la barriga de un montón de gente.
El origen de las gachas se encuentra en la alimentación tradicional de los pastores y las gentes del campo de esta dura tierra manchega. Es un plato típico de invierno y, aun hoy, suele prepararse los «días de temporal».
Tradicionalmente se comen directamente de la sartén con un trozo de pan pinchado en la punta del cuchillo, pero con cuchara están también muy buenas.
Aunque hay tantas recetas como manchegos hay, voy a presentar una que podría llamarse «internacional» y apta para casi todos los estómagos.
En casa añadimos los ingredientes «a ojo», pero intentaré ser rigurosa en las cantidades. Bueno, vamos allá con las

GACHAS MANCHEGAS

INGREDIENTES (PARA 4 PERSONAS):

  • 2 dientes de ajo
  • 1 punta de guindilla o 1 «cayena» (opcional)
  • 2 chorizos frescos
  • 2 tiras de panceta de cerdo
  • 5 cucharadas soperas «con colmo» de harina de Pitos (titos, almortas… y otros muchos nombres dependiendo del lugar en el que os encontréis). Os dejo la entrada a la Wikipedia para los que no conozcáis esta leguminosa.
  • Agua
  • Sal

ELABORACIÓN:

  • Freir los dientes de ajo partidos por la mitad y reservar.
  • Freir el chorizo y la panceta. Hacia el final, incorporar la punta de guindilla. Cuando estos ingredientes estén fritos, reservaremos junto con los ajos.
  • En el aceite que hemos utilizado, rehogaremos la harina de almortas hasta que quede con un color dorado intenso.
  • Añadimos el agua (aproximadamente medio litro) mientras removemos para que no se formen grumos.
  • Incorporamos la panceta, el chorizo, los ajos y la guindilla.
  • Añadimos una pizca de sal.
  • Dejamos hervir unos minutos, hasta que adquieran la textura de unas natillas algo espesas.
  • Retiramos del fuego y nos ponemos a comer inmediatamente (frías no están muy buenas)
NOTAS:
Si se van a presentar en raciones individuales, es mejor que se haga en recipientes de barro previamente calentados, para que conserven mejor el calor. Pueden decorarse con unos «Picatostes» (rebanadas de pan frito)
Ojo, no es un plato para comer todos los días. El abuso de esta leguminosa produce una enfermedad llamada «latirismo» por el acúmulo en el organismo de una neurotoxina.

RESULTADO:

Este es el plato que presento a Hecho en mi Cocina #38
hemc #38 - comida de mi pueblo
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