El aceite de oliva en las comidas, en el siglo XVI era signo de “judaizar”, y la Inquisición estaba pendiente de quienes lo consumían. El aceite de oliva era mal visto y lo correcto, como buenos cristianos, era utilizar el tocino y la manteca como elemento primordial de la dieta de ese tiempo. Hoy en día conocemos los gusanillos o pestiños, masas fritas de aparente ascendencia hebrea. Los sefardíes, descendientes de los judíos españoles (o de los españoles que eran judíos) expulsados en el siglo XV, todavía toman un dulce similar en sabor y sonoridad: las “fijuelas”, palabra que significa justamente…
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